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Ganadores del concurso Música y Sociedad

El jurado, conformado por Gísela Cánepa (PUCP), Felipe Portocarrero (UP) y Víctor Vich (IEP) determinó que los ganadores del concurso Música y Sociedad sean, en órden de mérito:

Primer Puesto: Seudónimo “Maqtiko”, Gonzalo Quintanilla Uscata con el ensayo “Playas de libertad, musical en una región ayacuchana”.

Segundo Puesto: Seudónimo “Puñuy”, Helder Romualdo Haylle Solari Pita con el ensayo “Palabras del imaginario a ritmo de historias. Aproximaciones a los cumananas en el alto Piura”.

En la medida que el resto de ensayos no alcanzó el nivel requerido para el jurado, el resto de los lugares ganadores se declaró desierto.

Adjuntamos el acta (hacer click sobre la imagen para ampliar)

actamusicasociedad.jpg

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Postales y música por Alejandro Reyes Flores

Fuente: El Comercio

Los Barrios Altos y el criollismo. El distrito limeño es un espacio cuyas características geográficas y sociales permitieron el desarrollo de expresiones culturales complejas y ricas. Es una reserva de tradiciones arquitectónicas, culinarias y musicales que han crecido con el tiempo. En Barrios Altos se bautizó al 31 de octubre como el Día de la canción criolla.

Desde el inicio de la fundación de Lima, en el camino que iba en dirección sur-este, entre la Plaza Mayor y la “reducción de indios del Cercado”, se fue avecinando una población de españoles artesanos, pequeños comerciantes, mestizos, negros libertos, zambos, mulatos e indios emancipados que, con el correr del tiempo, se va a conocer como los Barrios Altos, nombre que tiene su explicación, por la topografía de esta zona algo más elevada con relación del centro Lima y que puede observarse en las calles de Santa Clara, Huaquillas con los Naranjos y Carmen Bajo con Carmen Alto.

La ubicación estratégica de los Barrios Altos, al conectar directamente Lima con el centro y sur del Perú por las portadas de Maravillas, Barbones y Cocharcas, se convirtió en una zona natural de expansión urbana albergando incluso, a la nobleza limeña que construyó sus casonas en las primeras cuadras que iban de la avenida Abancay a la Plaza de Santa Ana. A la matriz humana que nos hemos referido, se fueron agregando paulatinamente, arrieros, pequeños comerciantes y artesanos de diferentes lugares del Perú que llegaban a Lima a “hacer negocio” y que dormían en los Tambos de Maravillas y Barbones para quedarse, muchos de ellos, a vivir definitivamente en los Barrios Altos. Pero también, tempranamente viven italianos, después chinos y finalmente japoneses que con sus descendientes, y la amalgama de todos ellos, configuran una “fusión de culturas” que se manifiesta en sus callejones, conventillos, solares, quintas, plazuelas, fondas, panaderías, bazares, peluquerías, chifas y teatros.

En los Barrios Altos se encuentran “todos los pueblos” que sirven de base humana para el surgimiento de la música criolla a fines del siglo XIX y que tuvo sus máximos representantes en el histórico dúo Montes y Manrique, en el inmortal Felipe Pinglo, Pablo Casas, Laureano Martínez, Pedro Espinel, Yolanda Vigil, Nicomedes Santa Cruz (padre), Ernesto Soto, Alberto Condemarín, Luis Dean, Alejandro Villalobos, Gonzalo Toledo y muchos otros. Fue en los Barrios Altos y no podía ser en otro lugar, que el 18 de julio de 1944 en el Club Carlos A. Saco, en el “ochavo”, en la esquina de Acequia Isla y los Naranjos, teniendo como frente la plazuela de Buenos Aires, el presidente Manuel Prado instituyó el 31 de octubre como “Día de la canción criolla”.

Los Barrios Altos, con sus callejones: San José, El Ponce, Muña, La Reja, Jaime, la Espada; quintas: Heeren, Baselli, Carbone, El Carmen; plazuelas: Buenos Aires, Santa Ana, Santa Clara, Mercedaria; cines que se “fueron”: Pizarro, América, Conde de Lemos, Apolo, Delicias, Buenos Aires, Cinelandia; su cancha de fútbol Buenos Aires, sus piscinas de Virrey Toeldo, Maravillas, sus colegios centenarios: Ramón Espinoza, Los Naranjos, sus “peñas” criollas, el paradigmático “Centro Musical Barrios Altos”; sus calles: Siete Jeringas, Huaquillas, Acequia Isla, Naranjos, Cocharcas, Chirimoyo, éstos y muchos otros lugares viven en la memoria colectiva de los barrioaltinos, en especial, de sus vecinos mayores o de los que han “emigrado” a otros lugares de Lima y el mundo.

Precisamente, una “muestra viviente” del cariño, de la identificación con los Barrios Altos, es la existencia del GABA (Grupo Amistad Barrios Altos), señores de 70 a 85 años que, religiosamente, los últimos sábados de cada mes, almuerzan en el Club Tacna. Es maravilloso verlos llegar alegres, con su “chispa” criolla innata, con sus recuerdos vívidos hace 40, 50, 60 años atrás en algún lugar de los Barrios Altos. Algunos llegan ya con bastón, acompañados por un familiar, pero llegan; otros asisten con su botella de buen pisco. En el GABA y en los almuerzos estuvieron Gonzalo Toledo y Cruz Saco, ambos fallecidos este año. Pero el GABA sigue viviendo en Escudero, del Solar, Pacheco, Rossi, “Petronio”, Vargas, y en las nuevas generaciones que van tomando la posta.

En el día de la Canción Criolla rendimos homenaje a los Barrios Altos, “cuna del criollismo”, de Felipe Pinglo y Pablo Casas, a sus callejones, quintas, cinemas que la modernidad se llevó; plazuelas, calles, al “Centro Musical Barrios Altos”, con sus 61 años, al GABA, venerables señores que lo único que los convoca mensualmente es haber vivido en algún lugar de los Barrios Altos, y a mi padre, que con sus 96 años, es el último de una estirpe de barrioaltinos de pura cepa.

*Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de San Marcos

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Historia: Mascaradas de ayer por Edgardo Rivera Martínez

Fuente: El Comercio

La fiesta de la vieja en el Chorrillos del S. XIX. José María Samper (1828- 1888), de quien nos hemos ocupado en varias ocasiones, fue un polifacético escritor colombiano animado por un ideal integracionista hispanoamericano que se adelantó en mucho a su tiempo.

Vino al Perú a trabajar como Redactor Principal de El Comercio a fines de 1859, y dejó entre muchas obras la novela Una taza de claveles, que él definió como una serie de “cuadros dramáticos y de costumbres” de la Lima que conoció. Por entonces subsistían “algunas tradiciones curiosas, que nos parecen tan inocentes como orijinales”. El autor se refiere a las fiestas populares de la Borrica de Ramos, la pesquería de San Pedro, y sobre todo a la de la vieja.

Cuando no había aún ferrocarril, la vieja, que en realidad eran dos viejos, pero la más importante la primera, partía de Lima “en un carro triunfal, seguida de muchas jentes, en carretas, a pié i a caballo, i la numerosa comitiva desfilaba lentamente por los callejones, como una serpiente de varios colores que se desliza por entre las grietas de un pedregoso arenal. Allí iban muchos hombres disfrazados, i se llevaba una considerable provisión de tiples, bandolas i otros instrumentos contundentes del oído, amén de muchas botellas i otros instrumentos achispantes.”

Cuando ese séquito llegaba a Chorrillos, comenzaba lo mejor:

“[…] la banda de disfrazados, compuesta principalmente de calaveras limeños, tiene el privilejio de entrar a todas las casas i obligar a las señoras que se hallen en ellas a bailar con los enmascarados una, dos o tres piezas. La única condición que las señoras tienen establecida es la que de uno de los enmascarados se descubra ante la señora principal de la familia i garantice la honorabilidad de los compañeros, ademas de ser él mismo conocido i honorable. Como la parranda misteriosa lleva su pianista para el gasto, al punto se organiza el baile, i si por casualidad no hai piano en la casa, lo sustituye una orquesta de guitarras i tiples. Una vez que ha satisfecho su deseo, la parranda sigue su camino, repitiendo la operación en las casas donde el sexo femenino tiene mas numerosa o interesante representación.”

Pero en su renovada versión, dos hombres con “estravagantes atavíos, […] imitando a un viejo i una vieja, en cuyas figuras contrastan fuertemente los movimientos juveniles mas inquietos con el aspecto mas servil,” iban a la cabeza de “una procesión de muchachos con grandes faroles de papel con velas de cebo. En seguida […] la orquesta popular, compuesta de una guitarra de mala muerte, un tiple i un pandero.”

“En las grandes ocasiones suele figurar algún tambor u otro instrumento simultáneamente contundido i contundente, que enriquece la orquesta ambulante. Por último, tras de los viejos o la vieja camina a empellones la turba-multa, dando gritos de alegría i remolineando como un huracán.”

El grupo se detenía de casa en casa, o al menos frente a las de los notables, “i le brinda su espectáculo a la familia respectiva, exactamente como un toreador brinda sus suertes. La orquesta ejecuta entonces con el mayor ruido posible la turbulenta i popular zamacueca, que es el equivalente sublimado de nuestro torbellino, i los dos viejos se ponen a bailar sobre las duras piedras de la calle al furor de contorsiones, galanteos, vueltas i revueltas, que la chusma se enloquece de gusto.”

Al terminar la danza, los bailantes hacían mil reverencias y arrojaban sus pañuelos a los pies de las señoras o de los caballeros, lo que les valía una buena propina, y luego la comitiva continuaba su paso por las calles, repitiendo la misma escena ante otras moradas. Pero un poco más tarde, según la versión de Samper, venía algo aún más pintoresco, ante lo cual cedían incluso los fanáticos jugadores de rocambor:

“Hacia las nueve de la noche comienza a su vez, la peregrinación tumultuosa de la banda de disfrazados. Desde que empieza la danza en cada casa, se inaugura un conjunto curiosísimo de diálogos burlescos, conversaciones en falsete, chuscadas, sorpresas, suposiciones, quid pro quos i carcajadas, empeñándose igualmente los enmascarados en mantener su incógnito i burlar toda sospecha, i las señoras i señoritas en adivinar o descubrir con quienes hablan o bailan i establecer claramente la identidad de los traviesos danzantes.”

¿Hasta cuándo se celebró esa fiesta? ¿Decayó con la crisis fiscal de los años 1870? Los textos que hemos revisado para nuestro reciente libro Los balnearios de Lima. Antología. Miraflores - Barranco - Chorrillos, publicado por la Fundación Bustamante, que incluye el de Samper, no aportan información al respecto. Cabe inferir, pues, que se extinguió con la destrucción de Chorrillos por la soldadesca chilena, pero en cuya resurrección es imposible pensar, dadas las formas y condiciones de la vida urbana ahora. Por suerte sí subsiste, plena de vitalidad y alegría, la “turbulenta y popular” zamacueca, danza emblemática de Lima y de la costa, y tan celebrada en otras partes del país, ahora con el lindo nombre de “marinera”.

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Concurso de Ensayos: Música y Sociedad

La música es una expresión privilegiada de lo social. El estudio de su creación (letras, ritmos), distribución (redes sociales y comerciales) y consumo (gustos, modas, significados) permite acercarnos a las sensibilidades de distintas épocas y grupos sociales y descifrar entonces los deseos, temores y satisfacciones de quienes la viven.

Nuestro país ha sido y es un importante productor y (re)creador de distintas vertientes musicales. El huayno, la chicha y la música neovernacular son ejemplos claros de ello. A su vez, el rock subterráneo, la salsa o el reggaetón son también muestras de la creciente complejidad, riqueza y cambios de las sensibilidades colectivas en el entorno urbano globalizado.

La música es el arte popular por excelencia. Su composición y consumo son entonces reveladoras de sus estados de ánimo y de sus expectativas sobre el mundo y la vida. Por tanto, su reflexión resulta prioritaria para comprender nuestra sociedad.

En este escenario, la Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú, en asociación con el proyecto Cholonautas - Comunidad Académica Virtual de Ciencias Sociales en el Perú, convocan a jóvenes estudiantes y egresados/as de Ciencias Sociales y otras especialidades afines a participar en el Concurso de Ensayos sobre Música y Sociedad, el cual creemos nos brindará nuevas luces sobre esta temática.
CRITERIOS DE ELEGIBILIDAD

· Ser peruano(a) de nacimiento y no mayor de 30 años a la fecha de la presente convocatoria.

· Ser estudiante o egresado(a) de un programa académico de Ciencias Sociales y/o Humanidades u otras especialidades afines de una universidad pública o privada dentro del Perú.

· No tener vínculo laboral con las dos instituciones que convocan el concurso (RED-IEP).

· Ensayo breve, original e individual, referido a la temática del concurso, en el cual sólo se consignará el seudónimo del autor(a). El ensayo debe ser presentado en Microsoft Word, puede tener un mínimo de 8 páginas y un máximo de 13 páginas en tamaño A4, en letra Arial de 11 puntos, a espacio y medio.

· Ficha de datos personales incluyendo: seudónimo, nombre, edad, grado académico, ocupación actual, dirección, teléfono y correo electrónico.

Puede descargar la ficha de inscripción aquí

· De modo voluntario, y de ser su caso, pueden enviar en un caset y/ o disco las canciones o grupos con los que estuvieran trabajando. Esto es opcional y no influenciará en la selección de ganadores.

Esta documentación debe ser enviada por correo electrónico hasta la fecha límite, a la siguiente dirección: concurso@cholonautas.edu.pe

PREMIOS

·Primer lugar: 1,000 nuevos soles.
·Segundo lugar: 500 nuevos soles.
·Tercer lugar: 250 nuevos soles.
·Cuarto lugar: Paquete de libros.
·Quinto lugar: Paquete de libros.

Los resultados del concurso serán publicados en el sitio web www.cholonautas.edu.pe
Una copia del dictamen del jurado será enviada a los correos electrónicos de todos los participantes. La decisión del jurado será única e inapelable.

Las bases se pueden descargar aquí

PLAZOS
Fecha límite para la presentación de ensayos: 9 de noviembre
Fecha de anuncio de resultados: 23 de noviembre

INFORMES
Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú (RED)
Departamento de Ciencias Sociales – oficina 300.
Pontificia Universidad Católica del Perú – Av. Universitaria s/ n, San Miguel.
Teléfono 626 2000 anexo 4352
Correo electrónico: red@redccss.org.pe
Página web: www.redccss.org.pe

Instituto de Estudios Peruanos (IEP)
Horacio Urteaga 694, Jesús María. Lima 11.
Teléfonos: 3326194, 4244856 anexo 232.
Correo electrónico: concurso@cholonautas.edu.pe
Página web: www.cholonautas.edu.pe

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La música folclórica en la radio

Ondas folclóricas por Jesús Raymundo
El Comercio

Identidad cultural a través de la radio. Desde hace medio siglo, los provincianos que viven en Lima se integran utilizando la radio de onda media. Productores, conductores, músicos y cantantes se hermanan a su estilo: comparten su música y tradiciones, difunden sus noticias y avisos publicitarios. Existen a través de su señal popular.

Los programas folclóricos surgieron ante la marginación, y todavía son marcados con ese estigma. Aunque en los conos de la capital son muy sintonizados por los provincianos, aún son ignorados por las radios comerciales. Pero la persistencia de sus productores-conductores y la solidaridad de sus oyentes permiten que la música andina se irradie.

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