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La lectura como fracaso por Gabriel Zaid

Fuente: Letras Libres

Gabriel Zaid analiza en este ensayo la última encuesta sobre los hábitos de lectura en México, cuyos resultados son descorazonadores por partida doble: porque revela el vasto océano de nuestra ignorancia y porque demuestra taxativamente cómo los nuevos universitarios no leen.

Leer por gusto es algo que se contagia, como todos los gustos, viendo a los entusiastas sumergidos en un libro, o escuchando el relato de sus aventuras. Tradicionalmente en México, muy pocos adquirían ese gusto en casa. Para la mayoría, el foco de contagio era la escuela: sus maestros, compañeros y amigos. Así como no abundaban los médicos hijos de médicos, pocos grandes lectores eran hijos de grandes lectores. Pero las aulas presagiaban que, en el futuro, se multiplicarían.

Desde hace un cuarto de siglo, el esfuerzo educativo ha sido intenso. Según el sexto informe del presidente Fox, México ocupa 1.7 millones de maestros en el ciclo escolar 2006-2007: más del doble que en 1980-1981. Desde entonces, la población escolar ha subido de 21.5 a 32.7 millones, en grupos más pequeños (19 alumnos por maestro, en vez de 29). También subió la escolaridad promedio de la población económicamente activa: de cinco a nueve años. El gasto en educación (casi todo público) subió del cinco al siete por ciento del PIB. Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), las familias dedicaban el dos por ciento de sus gastos a la educación en 1977 y el once por ciento en 2005: cinco veces más.
Pero, según la Encuesta nacional de lectura del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, dos de cada tres entrevistados declaran leer lo mismo o menos que antes, a fines del 2005. Sólo el 30% declaró leer más. El 13% dice que jamás ha leído un libro. Y cuando se pregunta a los que no están en ese caso cuál fue el último libro que leyó, la mitad dice que no recuerda. El 40% dice que ahora lee menos. También un 40% dice que nunca ha estado en una librería. Dos años antes, en la Encuesta nacional de prácticas y consumo culturales, también de Conaculta, el 37% dijo que nunca había estado en una librería.
Al 40% que dijo leer menos se le preguntó a qué edad leía más. El 83% (del 40%) dijo que de los 6 a los 22 años, o sea la edad escolar. Si de los entrevistados se escoge a los que tienen de 23 a 45 años (o sea los beneficiarios del gran impulso educativo), los números empeoran. El 45% (en vez del 40%) declara leer menos, de los cuales casi todos (90% en vez de 83%) dicen que leían más cuando tenían de 6 a 22 años. Queda claro que leían libros de texto, y que no aprendieron a leer por gusto.
Los entrevistados que no leen dan varias explicaciones, la primera de las cuales (69%) es que no tienen tiempo. Pero el conjunto de los entrevistados considera que la gente no lee, en primer lugar, por falta de interés o flojera. Sólo el 9% dice que por falta de tiempo.
Los entrevistados que han hecho estudios universitarios o de posgrado dieron respuestas todavía más notables. Según la ENIGH 2004, hay 8.8 millones de mexicanos en esa situación privilegiada (incluye a los 2.8 millones de universitarios que no terminaron sus estudios). Pero el 18% (1.6 millones) dice que nunca ha ido a una librería; el 35% (3 millones), que no lee literatura en general; el 23% (2 millones), que no lee libros de ningún tipo; el 40% (3.5 millones), que no lee periódicos; el 48% (4.2 millones), que no lee revistas y el 7% (más de medio millón) que no lee nada: ni libros, ni periódicos, ni revistas. El 30% (2.6 millones) dice que no gasta en libros, el 16% (1.4 millones) que gasta menos de $300 al año. O sea que la mitad de los universitarios (cuatro millones) prácticamente no compra libros. (Estos números confirman y acentúan lo que encontró la encuesta nacional sobre la cultura en México, realizada por la Universidad de Colima a fines de 1993: el 22.1% de los entrevistados con licenciatura o más no había comprado libros en los últimos doce meses.) Sin embargo, el 66% dice que compra la mayor parte de los libros que lee. Como dice leer en promedio cinco libros al año, esto implica que compra tres. El 77% dice que tiene su propia biblioteca, pero en el 68% de estas bibliotecas personales hay menos de 50 libros. Y ésta es la crema y nata del país.
Según la encuesta, los mexicanos destinan casi el 2% del presupuesto familiar a la compra de libros: $220 pesos anuales La mayoría (55%) dice que no gasta ni un centavo, pero muchos estiman que gastan el cinco o el diez por ciento. La estimación está infladísima. Según la ENIGH 2004, el gasto corriente monetario en libros, revistas y periódicos fue el 0.4% del gasto familiar. Los libros representan cuando mucho la mitad, digamos 0.2%: diez veces menos que lo declarado en la encuesta.
Según la encuesta, los mexicanos de 12 años o más leen en promedio 2.9 libros al año: 45.7% comprados, 20.1% prestados por un amigo o un familiar, 17.9% regalados, 10.2% prestados por una biblioteca y 1.2% fotocopiados. Sumando los comprados y regalados (63.6%, o sea 1.8 ejemplares), se pueden calcular los ejemplares vendidos: 103.3 millones de habitantes en octubre del 2005 x 75.7% de 12 años o más x 2.9 libros al año x 63.6% vendidos = 144 millones de ejemplares vendidos en el país el año 2005, lo cual parece exagerado.
En la ciudad de México (DF y zona metropolitana), según la encuesta, se leen 4.6 libros al año: 64.7% comprados, 16.5% prestados por un amigo o familiar, 10.2% regalados, 5.4% prestados por una biblioteca y 1% fotocopiados. Esto daría 18.5 millones de habitantes x 76% de 12 años o más x 4.6 libros al año por 74.9% comprados o regalados = 48 millones de ejemplares vendidos en la ciudad de México el año 2005, lo cual parece exagerado.
En la sección amarilla del directorio telefónico 2005 de la ciudad de México, había unas 325 librerías. Si se les atribuye la venta de 48 millones de ejemplares, vendieron 150,000 ejemplares cada una, que es altísimo. Las 75 librerías de Educal, cuyo tamaño es superior al promedio, tenían como meta para el año 2004 vender 75,000 libros y artículos culturales en promedio.
Y si la cifra de 48 millones de ejemplares para la ciudad de México es exagerada, la cifra nacional (144 millones) es una exageración mayor, porque implica que la ciudad de México no representa más que el 33% del país. Para muchos editores, representa el 80%. Pero suponiendo, conservadoramente, que sea el 50%, el total nacional daría el doble de la cifra (exagerada) de la ciudad de México: 96 millones, un ejemplar por habitante.
Según Fernando Peñalosa (The Mexican book industry, 1957), había 150 librerías en el directorio telefónico de la ciudad de México de 1952. Si en el directorio de 2005 hay el doble (325), pero la población se ha sextuplicado (de 3.3 a 18.5 millones), en 53 años el número de librerías por millón de habitantes se ha reducido de 45 a 18. Otro indicador: desde 1950 (en todo el país, en todos los niveles) el número de maestros se ha multiplicado casi por veinte (Estadísticas históricas de México). Sin embargo, el número de lectores (a juzgar por el número de librerías de la ciudad de México), apenas se ha duplicado.
Un aspecto interesante de la encuesta es que muestra claramente que el interés (o desinterés) de los padres en la lectura se reproduce en los hijos. Habría que medir esto, no sólo en los hogares, sino en las escuelas y universidades. Una encuesta centrada en el mundo escolar, seguramente mostraría que los maestros no leen, y que su falta de interés se reproduce en los alumnos, por lo cual multiplicar el gasto en escuelas y universidades sirvió para multiplicar a los graduados que no leen.

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Observadores europeos ponen nervioso a Chávez por Joaquim Ibarz

Fuente: La Vanguardia

El presidente Hugo Chávez reaccionó con furia contra los observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA), de la Unión Europea (UE) y del Parlamento español por cuestionar la pulcritud de las elecciones legislativas del 4 de diciembre.

Por primera vez, diputados y senadores españoles de los grupos parlamentarios Socialista, Popular, Convergència i Uniò, Entesa Catalana de Progrès, PNV y Mixto (Eusko Alkartasuna), suscribieron una declaración que ha irritado al líder revolucionario venezolano.

Los congresistas españoles ven con gran preocupación la “polarización indiscutible” que han observado tanto entre las distintas fuerzas políticas como entre la ciudadanía. “Es evidente que Venezuela vive momentos de profunda fractura política y social en donde parecen quedar pocos espacios para el entendimiento y el diálogo entre el Gobierno y las principales fuerzas de oposición”, se señala en el informe. Asimismo, los congresistas expresan su inquietud por el resultado de un proceso en el que tan solo la coalición oficialista tiene representación parlamentaria. “Un Parlamento sin representación de la oposición plantea grandes incertidumbres en cuanto al funcionamiento normal y democrático de las instituciones”, se subraya.

Lo que más enoja al presidente Chávez es que los parlamentarios de España, un país que consideraba aliado para su pretendida causa revolucionaria, afirmen en su informe que el proceso electoral “refleja la desconfianza de un sector de la clase política y de la ciudadanía en el sistema automatizado de voto y en el poder electoral nacional”. Según los congresistas españoles, la alta abstención parece ser reflejo, entre otros factores, de esa desconfianza. “Nos preocupa que esta desconfianza genere mayor abstención e inhibición de la ciudadanía”, señalan en el comunicado suscrito por todos los partidos, a excepción de Izquierda Unida, partido que mantiene estrechos lazos con el régimen chavista.

Los observadores caen en una contradicción al afirmar que los comicios fueron justos y transparentes y, al mismo tiempo, hacen hincapié en que percibieron una “participación proselitista de funcionarios públicos de alto nivel, tanto nacionales como estatales y municipales, y una ausencia de mecanismos de control estrictos sobre el uso de recursos públicos y privados con fines políticos y electorales”. En su informe, la misión de la UE indicó que “amplios sectores de la sociedad venezolana no tienen confianza en el proceso electoral ni en la independencia de la autoridad electoral”. Los informes de la UE y del Congreso español sorprendieron al incluir expresiones que nunca habían reflejado con tanta claridad otras misiones de observación.

La oposición venezolana concede gran importancia que la UE destaque las “reiteradas violaciones” del presidente Chávez y de los ministros al inmiscuirse directamente en el proceso comicial.

Los observadores de la UE y del Parlamento español no supervisaron el referéndum revocatorio del mandato de Chávez, del 15 de agosto de 2004, porque el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela rechazó sus demandas para poder realizar a cabalidad su labor. Su presencia en estos comicios legislativos ha podido ser determinante para que la votación no haya tenido un aval incondicional.

El año pasado, la OEA y el Centro Carter quedaron muy desprestigiados por refrendar sin ningún cuestionamiento los resultados del referéndum revocatorio. Días antes de estas legislativas, el jefe de la misión de la OEA fue criticado por formular un llamamiento a favor del voto tras la retirada de la mayoría de los partidos. Dirigentes de oposición recordaron a la OEA que la misión de los observadores no es fomentar la participación electoral, y menos en unos comicios en los que la abstención tenía un significado político tan señalado.

Días antes de la votación, el CNE permitió por primera vez que técnicos en sistemas de la oposición revisaran –en presencia de observadores de la UE y de la OEA- las llamadas “máquinas cazahuellas”; en cuestión de pocos minutos, los técnicos demostraron que era posible identifican lo que votaba cada elector. En forma taxativa evidenciaron que el voto no fue secreto en el referéndum del 2004 y tampoco lo iba a ser en las legislativas. Tras ese descubrimiento, el CNE ya no les permitió revisar ningún programa más. También se negó a permitir que hubiera un recuento manual de los votos. Todo se dejó en manos de un sistema plenamente automatizado que, según un estudio de 30 catedráticos y profesores de universidades públicas, se habría manipulado para cambiar el sentido del voto de millones de personas en el referéndum revocatorio del 2004.

Si en todos los países el secreto del sufragio es un requisito indispensable para que una votación sea limpia, en Venezuela lo es mucho más porque el Gobierno amenazó, chantajeó, sobornó y quiso obligar a votar, so pena de perder el trabajo o beneficios sociales.

Chávez tachó de “mentiras” los informes de los observadores. Dijo que tras investigar a las personas que integraron las misiones se percató que “casi todos son de la derecha mundial, de la extrema derecha diría”. “Estoy seguro que (con los informes) se nos ha sembrado una mina, se ha dejado un campo minado buscando la desestabilización en Venezuela, así lo denuncio, y estoy seguro de donde viene esa conspiración, una vez más, y estoy seguro que buena parte de ellos se prestaron para esa jugada, lamentablemente”, agregó.

Chávez, que tantas lisonjas prodigó en agosto del 2004 a los observadores de la OEA y del Centro Carter que dieron validez a un referéndum muy cuestionado, ahora los descalifica porque critican los aspectos más turbios de la votación (el centro Carter no participó en la observación de estas elecciones porque un buen número de venezolanos considera que en el revocatorio del 2004 favoreció al presidente Chávez).

Para contrarrestar los cuestionamientos críticos de los observadores de la UE y del Congreso español, Chávez pretendió utilizar una carta de los asalariados internacionales de izquierda para avalar al CNE. Pero las lisonjas de estos corifeos cayeron en saco roto.

Para la asociación civil Súmate, el informe de la UE contempla puntos importantes como “el efecto del miedo en la participación y la necesidad de nombrar un nuevo CNE”. Súmate consideró fundamental el tratamiento que dieron las misiones de la OEA, parlamento español y la UE a la “poca credibilidad” del CNE. María Corina Machado, directiva de Súmate, resaltó que los observadores internacionales pidieron cambiar al CNE, “porque existe una profunda desconfianza de la población en los rectores del Consejo”. Machado destaca que en ambos informes se reflejan como causas que podrían “poner en duda la legitimidad del nuevo Parlamento” el uso de fondos públicos para propaganda política, intimidación a los funcionarios para que acudan a sufragar, violación del principio de representación proporcional, sistema nacional de identificación sin control (Chávez ha nacionalizado a cientos de miles de colombianos), crecimiento exagerado del Registro Electoral (RE) y negativa a entregar el censo a los partidos políticos.

Cuatro de los cinco directores del CNE son señalados por la oposición de estar al servicio de Chávez. Para combatir la desconfianza, la misión europea recomendó a la electa Asamblea Nacional “designar lo antes posible una directiva del CNE compuesta por profesionales de prestigio e independientes de diversa procedencia y que disfruten de la confianza de todos los sectores de la sociedad”.

Aumenta la desconfianza en el sistema electoral venezolano por un sistema electrónico de votación totalmente automatizado, que no existe en ningún otro país del mundo y que ha sido desarrollado por una empresa que no ofrece mayores garantías. Eso siembra muchas sospechas, sobre todo porque el elector no tiene capacidad para comprobar lo que ha votado, mientras que el Gobierno sí que lo sabe. Además, no se ha dejado auditar este sistema por ninguna instancia independiente del Gobierno. Chávez se negó a oír al clamor popular que rechazaba elecciones sin credibilidad, creyendo, una vez más, que eran maniobras de una minoría que considera desacreditada, sin darse cuenta que los partidos, algunos a regañadientes, no hicieron otra cosa que responder a ese clamor que pedía la retirada de la contienda electoral.

“Ante este cúmulo de irregularidades y sospechas, en un momento muy polarizado de la situación política venezolana, los partidos democráticos decidieron no presentarse a los comicios porque no habían garantías”, señala Iñaki Anasagasti. El senador del PNV pudo comprobar personalmente que el voto no es secreto; al ser venezolano de nacimiento, su nombre, con todo su historial electoral, aparecía en un CD pirata que los buhoneros vendían en el paseo Sabana Grande. El CD contiene el registro del CNE, con la participación electoral de los doce millones de venezolanos, los que firmaron y los que no firmaron la solicitud de referéndum revocatorio, los que votaron y qué votaron en tal consulta, los que se abstuvieron, etc. Las versiones más modernas incluyen los datos de las elecciones municipales y de los comicios para gobernaciones de los estados.

La diputada chavista Iris Varela dijo el mismo día de las elecciones legislativas “al que no vote, lo botamos”. O sea, lo expulsamos, y lo dijo públicamente. También afirmó que los funcionarios que no son adictos al chavismo no merecen recibir un sueldo del Estado. Cuando un venezolano va a sacar un pasaporte, a pedir un crédito, a trabajar como funcionario o tiene que hacer un contrato con la administración, le sacan una lista diciendo “usted votó contra el chavismo, por tanto no puede hacer nada”. “Eso no es una democracia, es un régimen policial; entiendo que la gente tenga desconfianza en el sistema, ya que el voto no es secreto, lo que en una democracia es fundamenta. Hoy día en Venezuela se está viviendo un sistema policial”, ha declarado Anasagasti al diario “Deia”.

Una Asamblea Nacional elegida de espaldas a la voluntad de la mayoría de los ciudadanos en apariencia podría verse como una victoria del oficialismo. Pero sería un triunfo pírrico, logrado a costa de perder de hecho buena parte de la legitimidad. Los diputados chavistas podrán cambiar la Constitución para que el caudillo se pueda reelegir hasta el 2030, podrán aprobar todas las leyes que se les ocurra, pero todo lo que hagan, tendrá escasa legitimidad y cierto carácter provisional. Algo muy similar a lo que le ocurrió a Alberto Fujimori en Perú, después que Alejandro Toledo retirara su candidatura. Fujimori ganó las elecciones a cambio de perder la legitimidad. Por cierto, el 28 de julio del 2000, Mariano Rajoy fue a la toma de posesión espuria de Fujimori en representación del gobierno de Aznar –bien asesorado, el príncipe Felipe no se prestó a dar brillo a la mascarada. El ahora líder del PP no escatimaba los ditirambos a Fujimori y los cuestionamientos a Toledo.

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Chomsky en San Marcos

Como calentando para la conferencia 514 años después: La conquista tambalea de Noam Chomsky (que será transimitida en vivo y vía internet: http://www.unmsm.edu.pe/conferencia/), publicamos el siguiente artículo de Mirko Lauer

Chomsky, profesor nada distraído por Mirko Lauer.
La República/22/10/06
Aunque el clima político aquí no está muy radical, la llegada del profesor estadounidense Noam Chomsky a Lima esta noche es un acontecimiento. Hay dos conferencias masivas programadas (PUCP y UNMSM), y con todas las entradas agotadas, que se retransmitirán a grandes pantallas en otros espacios. Chomsky viene de Chile, donde ya ha estado una vez antes, y de Lima pasará a Quito y Caracas.

En una encuesta conjunta a los lectores de las revistas Prospect (Londres) y Foreign Policy (Washington) Chomsky fue considerado el intelectual público más importante hoy (Hernando de Soto N°13, Mario Vargas Llosa N°56). En efecto por momentos este lingüista octogenario da la impresión de estar sosteniendo él solo la bandera del radicalismo político occidental.

Chomsky revolucionó la lingüística y se estableció como intelectual de primer orden con su libro Sintactic Structures, de mediados de los años 50, con el cual se inicia la gramática transformacional. Quizás su idea más conocida de aquella etapa es el planteamiento de que la estructura del lenguaje equivale a la estructura del pensamiento.

Una vez consolidado su prestigio como lingüista, Chomsky empezó a dedicar cada vez más tiempo a la crítica política. Más de un par de docenas de libros lo ha establecido como el principal cuestionador del orden establecido en su país, y ahora último como uno de los demoledores de la argumentación en que se basa la política exterior de George Bush.

Manufacturing Consent, un texto sobre la manipulación del ciudadano desde los medios, escrito a medias con Edward S. Herman, sigue siendo el libro de referencia para el pensamiento de Chomsky.

Pero el libro que ha deslumbrado a Hugo Chávez (a quien verá al final de esta gira por la zona andina, a pesar de que en su entusiasmo el presidente venezolano Chávez lo declaró muerto) es, comprensiblemente, Hegemonía o supervivencia. Estados Unidos en pos del dominio mundial (el proyecto de un imperio estadounidense).

Contra lo que podría parecerle a un intelecto no entrenado en esos asuntos, Chomsky no es propiamente hablando un izquierdista, sino una suerte de cartesiano radical, convencido de que los discursos políticos actuales no resisten un examen realmente científico. Que es el tipo de análisis que realiza en sus exitosos libros.

Chomsky sigue dedicado a su cátedra en MIT, Boston, pero su prominencia mundial lo lleva cada vez más a recorrer el mundo. Sus muy tempranas críticas a la guerra de Vietnam lo instalaron como un analista político eficaz, y el desarrollo de la carnicería en Irak está confirmando las denuncias que hizo Chomsky desde el primer momento.

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“América Latina todavía no acepta el Estado de derecho”. Entrevista a Fernando Henrique Cardoso

Fuente: El País

El diagnóstico de Fernando Henrique Cardoso (Río de Janeiro, 1931) sobre Brasil, y sobre América Latina en su conjunto, es solvente porque lo emite un sociólogo y un político que ha sido gobernante y ha dedicado toda su vida intelectual a procurar la convivencia de desarrollo y democracia. Los golpes militares y las crisis financieras ocurridos en una zona del mundo carente de sólida vertebración institucional lo impidieron durante decenios. Invitado por el Banco Privado Portugués, Cardoso imparte mañana una conferencia en el auditorio IESE Business School de Madrid. El socialdemócrata brasileño, que siempre prescindió del radicalismo en sus análisis, fundó el Partido de la Socialdemocracia Brasileño (PSDB), cuyo candidato, Geraldo Alckmin, disputará la presidencia de la república al presidente Inácio Lula Da Silva en la segunda vuelta electoral, fijada para el próximo día 29.
Pregunta. ¿Puede haber sorpresas en esa segunda vuelta?

Respuesta. Todavía es muy incierta. Pero yo diría que, hoy, Lula perdería.

P. El presidente tiene muy buena imagen entre los sectores progresistas de la sociedad española.

R. Porque saben menos que nosotros.

P. Usted lo elogió mucho. Ahora lo ataca. ¿Es electoralismo o Lula cambió mucho?

R. Sí. La verdad es que lo que pasó en estos últimos dos años ha sido una sucesión de escándalos y una confusión muy grande entre la esfera pública y la privada, y se entiende como privada el partido (Partido de los Trabajadores, izquierda, en el Gobierno). No veo que Lula haya tomado el liderazgo del asunto para poner un punto final a todo esto y abrir caminos nuevos, ni un diálogo nuevo. Nada. Se acomodó a la situación. Una elección que podía haber ganado con relativa facilidad, porque la situación económica es favorable, ahora la afronta con apuros.

P. ¿Lula era consciente de la corrupción?

R. No deseo hacer una afirmación categórica porque no lo sé, pero también sería escandaloso que no se hubiera dado cuenta después, y que no actuara en función de lo que pasó.

P. No parece que los escándalos hayan castigado a la economía brasileña.

R. No, no. La economía brasileña está fuerte y la economía internacional, también. A Lula le tocó una coyuntura muy favorable durante su mandato. Él siguió el mismo rumbo que nosotros habíamos empezado. No hubo ningún cambio significativo en esta materia. Quizá hubiera debido cambiar algo, pero no lo hizo. Sin embargo, el viento sopla a favor. El problema no viene por ahí. Lo más grave es la utilización del aparato público para fines partidistas. Eso es lo grave.

P. ¿Está muy generalizada esa práctica?

R. Tengo la impresión de que sí porque implica a mucha gente en diferentes sectores. Todo eso va encadenado, porque se ha descubierto también que en los municipios controlados por el PT ya había comenzado ese mismo deterioro.

P. Lula dice que Brasil está mucho mejor que cuando se lo entregó usted.

R. Ojalá fuera verdad, aunque en ciertos puntos quizá sí porque el tiempo pasa; pero la reforma del Estado, por ejemplo, está paralizada. Y tomemos el asunto donde el Gobierno hace más hincapié para defender su gestión: las becas para la distribución de renta. Empezaron en mi mandato. Aprobé tipos distintos de becas, pero él juntó todas en una sola y redujo el control de lo que se hace con esa plata (dinero). Por ejemplo, cuando yo era presidente teníamos la beca para la escuela. La madre recibía una plata a condición de que el hijo asistiera al 85% de las clases. Había otras becas para sacar del trabajo a los niños; otra para las mujeres embarazadas…, pero siempre con una contrapartida de promoción social. No se daba solamente plata. Ahora se ha convertido en un mecanismo de distribución de dinero sin un control más efectivo, una evaluación. Y además se ha hecho una politización del proceso. Pero no hay duda de que con eso ha mejorado la condición de vida de mucha gente. Yo lo empecé, pero avanzaron. Es verdad.

P. Gane quien gane, Brasil queda políticamente dividido. ¿Hasta qué punto se verá afectada la gobernabilidad del país?

R. Habrá dificultades, pero la división política no deriva de esta crisis, sino del sistema de votos proporcional para la Cámara de Diputados: la norma electoral de Brasil fragmenta mucho el sistea de partidos. Los partidos tienen poca capacidad de cohesionarse y el presidente tiene que negociar al por menor con los grupos políticos. Es un problema estructural. Yo lo tenía, pero no lo solucioné como Lula: comprando votos. Traté de hacer algunos acuerdos con los partidos grandes. Él lo hizo con los pequeños en un intercambio de apoyo por recursos políticos y financieros. Eso está mal.

P. ¿Es posible el entendimiento entre su partido y la izquierda?

R. En Chile hubo la concertación, que definió una pauta, y ellos siguen esa pauta hace mucho tiempo; acá no hubo concertación. Hay una pelea básicamente entre dos polos: el Partido de los Trabajadores (PT) y el Partido Socialdemócrata, pero cuando se miden las políticas no son distintas. Hay una cierta continuidad, aunque cada uno defienda que hizo más que el otro. Desde el punto de vista nacional, eso no tiene sentido. Bien o mal, hay una cierta capacidad de avanzar en Brasil. Yo no soy pesimista en ese aspecto. No habrá una crisis institucional.

P. ¿Y América Latina? ¿Brasil ha perdido capacidad de liderazgo regional?

R. Sí. Creo que Brasil perdió la capacidad de liderazgo. América Latina tiene hoy un eje en el Pacífico y otro en el Atlántico. Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay) más Venezuela y Bolivia, por un lado, y Chile, que se ha asomado al mercado andino y a México. Es la primera vez que ocurre una división de esta naturaleza, que tiene un alcance casi ideológico en conjunto. Brasil, que nunca fue un país arrogante, no pretendía el liderazgo, pero por su peso y por su sentido común era capaz, de alguna manera, de equilibrar el continente. Y yo creo que eso lo hemos perdido. El liderazgo de Hugo Chávez es ahora visible.

P. ¿Qué opinión le merece el presidente venezolano?

R. Es un tipo con una formación militar y un interés popular. La suma de las dos características es Chávez. Tiene además una visión estratégica y militar. Ya tiene los enemigos: Estados Unidos y la globalización. Y como militar es audaz: va a Corea del Norte, va a Libia, va a Irán; pero simultáneamente cuenta con esa visión popular. Y ejecuta una fuerte distribución de renta con el petróleo, que paga todo eso.

P. Aunque elegido democráticamente, muchos no le reconocen como demócrata.

R. Es militar. Tiene una vocación más autoritaria, pero la verdad es que no ha sobrepasado el límite. Todavía busca el voto para la legitimación. Hay que incidir en ello. Pero aparte de la retórica sobre Bush u otros asuntos, la historia va a juzgar si fue o no capaz de utilizar los réditos del petróleo para cambiar la economía y la sociedad venezolana.

P. Un cuarto de siglo después de las dictaduras militares, las sociedades latinoamericanas presentan vicios muy antiguos: la corrupción, la fragilidad institucional, las carencias en educación, en vivienda o en sanidad, el clientelismo, la incompetencia política…

R. Así es, con la excepción quizá de Chile, Uruguay o incluso Colombia. No hemos dado el gran salto adelante para dejar atrás esos problemas.

P. ¿A qué atribuye el enquistamiento de tales lacras?

R. Hay un peso importante del patrimonialismo, que es ibérico también: portugués y español. Pero otro factor es que en América Latina nunca hemos aceptado realmente las economías de mercado. España sí tomo la decisión de hacerlo realmente, Chile también; pero en América Latina hay cierta ambigüedad en la materia y eso abre un espacio al patrimonialismo, al clientelismo. Las reglas son rígidas, no se acepta el Estado de derecho, ni siquiera la ley. Creo que es la pelea que tenemos que seguir dando. Yo por lo menos la doy todo el tiempo en Brasil.

P. Pero los partidos, que debieran liderar esas transformaciones, no tienen credibilidad social, ni, en muchos casos, voluntad.

R. No cabe duda. Nos falta una organización política más clara, envasada en valores, en principios, con una visión del mundo.

P. Algunas encuestas alertan sobre el debilitamiento de la democracia en América Latina, hasta el punto de que un porcentaje de sus habitantes aceptaría sacrificarla a cambio de prosperidad económica.

R. No. No lo creo. Son encuestas que deben ser analizadas en un contexto determinado. La realidad es que tan pronto empieza a disminuir la libertad, la gente reclama la libertad. Dos puntos han quedado solucionados en nuestro continente: la democracia, la libertad de prensa, sindical, de partidos, de religión. Y el otro es que hemos logrado, bien o mal, organizar nuestras economías para la globalización. No todos los países, pero Brasil, Chile, sí; México, sí… Hubo avances. No hay tanto retroceso como la gente piensa.

P. La integración latinoamericana apenas avanza, pero ¿qué futuro tiene el ALCA? (Área de Libre Comercio de las Américas, promovido por EE UU).

R. Estados Unidos y Brasil tomaron ya la decisión de no marchar más con el ALCA. Cada cual hace los acuerdos que quiera. ¿Qué hacen los Estados Unidos? Pues acuerdos bilaterales con México, Chile, Perú y Centroamérica, y aíslan el Mercosur. Perdimos las preferencias que teníamos. Las gana Estados Unidos.

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Aparece Colaboratorios, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales

Desarrollado por FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales - Sede México), Colaboratorios es un espacio digital abierto, participativo, de interacción, reflexión y debate sobre temas de sociedad, economía y ética, orientado especialmente a sumar saberes provenientes de toda la región latinoamericana.

Ingresar a Colaboratorios

Según su propia página:

Colaboratorio surge de la combinación de las palabras colaboración y laboratorio. Es un ‘centro sin paredes’, un punto de encuentro abierto a académicos, investigadores, estudiantes y público en general interesado en la conformación de espacios de aprendizaje en red, flexibles y participativos.

El fundamento central de un colaboratorio es que cualquiera que esté interesado puede aportar sus conocimientos, experiencia o puntos de vista, ya que lo que interesa es la construcción de mapas de conocimiento colectivo en permanente desarrollo.

Un colaboratorio es la más fiel representación de la tecnología social en la cual el conocimiento humano potencia sus capacidades hasta multiplicarse de manera ilimitada al expandirse a través de las tecnologías digitales de interacción.

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México: Bajo torpezas políticas, un gran malestar por Luis Pásara

Fuente: Perú.21

López Obrador en México y Morales en Bolivia expresan rechazo a las instituciones, alimentados y envalentonados por el descontento con la democracia.

Andrés Manuel López Obrador, el candidato de la izquierda mexicana a la presidencia, derrotado por algo menos de seis décimas porcentuales, según los resultados oficiales, mandó “al diablo las instituciones” y, a partir del rechazo a “la República simulada”, será proclamado “Presidente legítimo” el 20 de noviembre, según aprobó un millón de personas reunidas el sábado 16 en la plaza principal de la Ciudad de México. Un paso más, en una dirección incierta, que pone en riesgo la estabilidad del país.

La apuesta de López Obrador es aventurada pero no carece de cálculo. De una parte, México es un país con tradición de fraude electoral, niveles de desconfianza muy altos y, consiguientemente, una extendida tendencia a la sospecha. En ese marco, el fraude que puede no haber ocurrido es popularmente verosímil. De otra parte, aun sin prestar atención al resultado electoral, entre la mitad de la población mexicana que vive en pobreza, hayan tenido o no esperanzas en su candidatura, muchos comparten el rechazo a esa democracia oficial que proclama ganador al candidato de la derecha que, como

López Obrador se encargó de proclamar, era efectivamente el “candidato de los ricos”.

Por algo ya el estado de Oaxaca -con tres millones de habitantes- vive, desde hace tres meses, en una situación insurreccional. No hay guerrilleros en el poder, pero tampoco hay un gobierno a cargo. La mecha se encendió en mayo con una huelga de los 70 mil maestros, a la que el gobierno del Estado y el gobierno federal no prestaron atención eficaz. La situación se ha ido deteriorando, milicias populares han clausurado oficinas públicas, policía y ejército miran para otro lado y el movimiento exige, como en Bolivia, una asamblea constituyente para resolver todos los problemas acumulados.

En Bolivia, precisamente, el partido de Evo Morales, a su modo, también ha mandado “al diablo” las reglas del juego de la Asamblea Constituyente elegida en julio.

Convocada la elección bajo el principio de que, para aprobar el nuevo texto constitucional habría de requerirse dos tercios de los votos de los constituyentes, en agosto el Movimiento al Socialismo (MAS) impuso en la Asamblea, con su leve mayoría, la decisión de que para aprobar cada artículo bastaría la mitad más uno de los votos, precisamente un porcentaje del que este grupo dispone.

A Morales, como a López Obrador, no le importan las reglas del juego, que constituyen una suerte de columna vertebral del funcionamiento de un sistema democrático. Lo que para ellos cuenta es ser portadores de un reclamo bien fundado. No interesa mucho, entonces, si López Obrador obtuvo o no el mayor porcentaje en las urnas; como tampoco cuenta demasiado que la propuesta radical del MAS sea incapaz de lograr consensos, dado que tiene casi la mitad del electorado en la oposición. Reglas e instituciones no importan; lo que importa son las necesidades de la gente.

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“La mentira de la invasión silenciosa” - ELIZABETH JELIN, SERGIO CAGGIANO Y ALEJANDRO GRIMSON: MITOS SOBRE LOS INMIGRANTES DE PAISES LIMITROFES

Fuente: Página/12

Bolivianos, paraguayos, peruanos, chilenos y uruguayos han sido chivos expiatorios muchas veces de un discurso político que prefiere no asumir su propia responsabilidad. Los inmigrantes de países limítrofes han sido culpabilizados de la desocupación o el mal funcionamiento de los hospitales, entre otros mitos.
Por Mariana Carbajal

–¿Hubo un aluvión migratorio de países limítrofes en la década del ’90?

Elizabeth Jelin: –La investigación histórica muestra que la proporción de población argentina originaria de países limítrofes ha sido constante por casi 150 años. Desde que se tienen datos –la primera mención es en el censo de 1869– hasta el último censo, entre 2 y 3 por ciento de la población del país es nacida en Paraguay, Bolivia, Uruguay, Chile, y Perú. De modo que en términos de peso en la población de Argentina no ha habido grandes variaciones. En general, cuando el tipo de cambio está alto la gente viene, y cuando baja, se va; cuando hay más crecimiento económico, viene, cuando hay más recesión, se va. Pero estas circunstancias, además, están cruzadas por exilios políticos y por otro fenómeno que ocurren en las migraciones, una especie de inercia por la cual cuando viene un miembro de la familia, empiezan a venir otros, independientemente de que el contexto económico mejore o empeore.

–¿Qué cantidad de inmigrantes de países limítrofes y de Perú llegaron en los noventa?

Sergio Caggiano: –No hay números absolutos. En la medida en que se presupone que hay una cantidad importante de indocumentados, es muy difícil tener una cifra real. De acuerdo con los distintos informantes, las cifras varían entre 2 millones y 700 mil inmigrantes.

–¿A qué nacionalidad corresponde el flujo mayor de inmigrantes?

E.J.: –La comunidad de residentes de países cercanos más importante es la de paraguayos. Pero en los últimos años hubo un crecimiento del número de bolivianos en relación con los paraguayos y tuvo un peso más significativo la inmigración de peruanos, que no tenía tradición histórica.

–¿Qué factores influyeron para que tuviera mayor visibilización la inmigración de los países limítrofes y del Perú en los ’90?

S.C.: –Hubo una concentración de la población proveniente de países limítrofes en la Capital Federal y áreas metropolitanas de Buenos Aires. Pero a ese fenómeno se sumó el papel que jugaron actores políticos, sociales y grandes medios de comunicación en la estigmatización y visibilización de esos inmigrantes, sobre todo asociándolos a problemas sociales como la desocupación, la crisis en el sistema de salud y al crecimiento de la inseguridad. Carlos Corach, que era el ministro del Interior, declaraba que había una “extranjerización de la delincuencia”. Uno podía comprobar que en las cárceles había un porcentaje mayor de personas de países limítrofes, pero eso no quería decir que fueran más delincuentes sino que eran más detenidos por la policía. Entre la detención y la comprobación del delito se iban depurando los porcentajes.

–Recuerdo unos carteles de un sindicato acusando a los inmigrantes de la desocupación…

E.J.: –La Uocra pegó carteles en todo el país diciendo que los migrantes eran los que nos quitaban el trabajo.
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Perú-Chile: Los problemas debajo de la alfombra. Por Rodrigo Montoya

El segundo gobierno de Alan García Pérez acaba de firmar un nuevo acuerdo con Chile, festejado oficialmente con muchos brindis y besitos. Hace seis meses, ante la posibilidad de una victoria de Ollanta Humala - ex comandante del ejército, que se define como un nacionalista- la derecha peruana y el llamado partido socialista chileno estaban muy seriamente preocupados. Mirar solamente hacia delante y no volver los ojos sobre el pasado es la política que privilegia el olvido y sacrifica la memoria.  Como el presente no existe sin el pasado y tampoco existe el futuro sin el efímero presente y el pasado, la propuesta de no mirar  atrás sirve para esconder debajo de la alfombra los problemas que molestan.

A través de una guerra entre 1879 y 1884  el ejército chileno invadió el territorio peruano para apropiarse del salitre del  sur peruano. En esa aventura contó con la complicidad de los británicos.  Como no hay guerra limpia, el ejército chileno saqueó todo lo que pudo, mató sin escrúpulos, y hasta incendió la Biblioteca nacional y se robó millares de libros, muchos de los cuales fueron y son aun vendidos por libreros en diversos lugares del mundo. Don José Mindlin, el extraordinario bibliófilo brasileño  compró el manuscrito “Recuerdos de la monarquía peruana, bosquejo de la historia de los Incas” de don Justo Apu Sahuaraura Inca y ofreció su ejemplar para que Telefónica publique una excelente edición facsimilar en 2001.

El matrimonio del neoliberalismo norteamericano con  la dictadura de Pinochet  y los gobiernos llamados socialistas  ha producido un crecimiento de la burguesía y, al mismo tiempo, del Estado. Chile exporta capitales a diversos países de América Latina. Habría invertido ya en Perú alrededor de cuatro mil millones de dólares, mientras que el capital de peruanos inversores en Chile sea, tal vez, de cuarenta millones. Empresarios chilenos tienen el monopolio del ferrocarril Cusco-Machu Picchu y disfrutan de la concesión del Hotel Machu Pichcu, muchos otros  hoteles,  grifos y farmacias. Están comprando también tierras en  Urubamba, el Valle sagrado de los Incas. Controlan puertos, líneas de transporte interprovincial de largas distancias, parte de las empresas eléctricas, tienen grandes cadenas de tiendas. En el valle de Ica, compran tierras con el fin preciso de exportar.

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El dilema de España por Tomás Eloy Martínez

Fuente: El Comercio, Perú

Ningún país europeo se ha transformado tanto como España en los últimos 30 años. Antes de que muriera Franco en 1975, era una tierra de migraciones y desencantos, que rumiaba su propio pasado, de espaldas a la historia.

En aquellos tiempos de Franco, los latinoamericanos conocían hasta la última brizna del aire que respiraban los españoles: el nombre de sus toreros, las canciones de Raimón y Joan Manuel Serrat, las marcas de sus automóviles y hasta las consignas contra el caudillo que solían pintarse cerca de la estación de Atocha, en Madrid. América Latina padecía con España, sentía en carne viva su desventura.

La historia se ha dado vuelta con una velocidad tan vigorosa que ni siquiera hay tiempo para mirarla. España es ahora, siete décadas después de la guerra que costó un millón de muertes, uno de los países más prósperos de Europa. La fiebre del consumo se ha desatado con ímpetu aun en las zonas rurales. Los jóvenes son cosmopolitas, seguros de sí, y están inflamados de proyectos.

América Latina también se ha transformado, pero al revés. Ha costado mucho borrar la huella de las dictaduras militares, y el populismo democrático que rige a algunos países sigue erosionando las bases de las instituciones y sembrando discordia entre países.

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