Archive for Mayo, 2007

¡SE AMPLÍA PLAZO PARA PRESENTAR ENSAYOS!

¡10 días más!

Atendiendo a las solicitudes recibidas, hemos decidido ampliar el plazo de cierre de inscripción para el Concurso de Ensayos en Ciencias Sociales. La Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú junto con el proyecto Cholonautas, los invitan a participar del concurso de ensayos breves en ciencias sociales. El tema es libre. Se trata de reflexionar sobre cualquier tema relevante a la comprensión del Perú de nuestros días.

El concurso está dirigido a estudiantes o recién egresados/ as de especialidades de Ciencias Sociales o Humanidades de cualquier universidad pública o privada del país, no mayor de 28 años a la fecha de la convocatoria.

La fecha de entrega límite se amplia entonces hasta el LUNES 4 de junio. ¡No
te pierdas esta oportunidad!

1er lugar: 1,000 nuevos soles. 2do lugar: 500 nuevos soles. 3er lugar: 300
nuevos soles. 4to y 5to lugar: paquete de libros.

Mayores informes:

Webs: www.cholonautas.edu.pe // www.redccss.org.pe
Correo: concurso@cholonautas.edu.pe
Teléfonos: 332 6194 anexo 232 // 626 2000 anexo 4352.

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Hoy se inaugura la cátedra John Murra

La maestría en Antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) convocan a la ‘Cátedra John Murra. Etnografías y otras metodologías de investigación cualitativa en Ciencias Sociales’.

La inauguración tendrá lugar hoy, jueves 24 de mayo. a las 5 p.m. en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNMSM.

La conferencia inaugural estará a cargo de Elizabeth Jelin, directora del posgrado en Ciencias Sociales del IDES/UNGS. Buenos Aires. La conferencia de la Dra. Jelin se titula ‘Memorias sociales, testimonios personales: tiempo e historia en la investigación social’.

Ver el programa completo de la cátedra en nuestra sección Agenda nacional.

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Murió Mary Douglas

El 16 de mayo murió Dame Mary Douglas, una de las antropólogas más influyentes de los últimos cincuenta años. Entre sus aportes más importantes están los estudios sobre la pureza y la contaminación como mecanismo para mantener las fronteras simbólicas entre los grupos.

Traducimos un extracto de una semblanza hecha por timesonline.

Mary Douglas (1921 - 2007)

Dame Mary Douglas fue una de las más notables antropólogas británicas de la segunda mitad del siglo 20. Sus libros, Pureza y Peligro (1966) y Símbolos Naturales (1970), fueron fundamentales para los antropólogos y muy apreciados por otras disciplinas.

Una encuesta de 1991 del Sunday Times llamada “Creadores del siglo 20″ incluyó a Pureza y Peligro entre los 100 trabajos de no ficción más influyentes desde 1945; solo cuatro mujeres y cuatro antropólogos entraron en dicha lista.
Empezó como africanista y luego se diversificó para cubrir aspectos de la sociedad occidental contemporánea tales como el análisis de riesgo y el ambientalismo, así como la comida y el consumo. El Viejo Testamento también fue uno de sus intereses, primero en su famosa discusión sobre las “abominaciones de Levíticos”, en Pureza y Peligro y luego en el estudio de los libros Números y Levíticos.
Douglas despertó opiniones encontradas entre sus colegas antropólogos, en parte por su carácter pero también por su costumbre de desmerecer a aquellos cuyo trabajo no aprobaba. “Ha llegado la hora de derribar a Mary Douglas de su pedestal” fue el título de un artículo publicado en el Times Literary Supplement.

Su autosuficiencia intelectual se combinaba con su energía y dinamismo. Algunos la encontraban algo tendenciosa por usar su penetrante intelecto para forzar una conclusión. Se percibía a sí misma como una outsider, aunque se asentó al centro de la tradición de la antropología social británica tributaria de Durkheim. Mantuvo pocas posturas institucionales en su disciplina, en contraste, muchas de sus ideas y percepciones se han vuelto patrimonio general. Como seguidora de Durkheim tuvo que hacer frente a las diferentes perspectivas de los que miraban más bien hacia Max Weber o Karl Marx.

Más información de Mary Douglas en Wikipedia, aunque desgraciademente en inglés porque en español los datos son mucho más escasos:

http://en.wikipedia.org/wiki/Mary_Douglas

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Extracto de un discurso de Nikolás Sarkozy, el nuevo presidente francés

El recientemente electo presidente de Francia, el conservador Nikolas Sarkozy, pronunció un discurso el 29 de abril en el complejo polideportivo de Bercy, en París. La ocasión fue su último gran mitín, antes de la segunda vuelta -llevada a cabo el 6 de mayo- que resultó en su triunfo sobre la candidata socialista Ségolène Royal. Pueden ver más sobre la elección en Francia en el excelente especial del diario español El País y en Wikipedia.

http://www.elpais.com/todo-sobre/tema/Elecciones/Francia/190/

http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_presidenciales_de_Francia_(2007)

Algunos de los temas de los que habla -fuerte- Sarkozy son la necesidad de deberes equilibrados con los derechos ciudadanos, de devolver la moral a la política, contraviniendo la, para él, nociva herencia de mayo del 68 y su “relativismo moral”. Interesante para debatir y empezar a imaginar qué puede ocurrir en Francia en los próximos años. Pueden ver aquí la versión original en francés:

http://www.u-m-p.org/site/index.php/s_informer/discours/nicolas_sarkozy_a_bercy

NICOLÁS SARKOZY

Extracto del discurso de Bercy, 29 de abril de 2007

“El pensamiento único, que es el pensamiento de quienes lo saben todo, de quienes se creen no sólo intelectualmente sino también moralmente por encima de los demás, ese pensamiento único había denegado a la política la capacidad para expresar una voluntad. Había condenado la política. Había profetizado su caída imparable frente a los mercados, las multinacionales, los sindicatos, Internet. Se sostenía que en el mundo tal cual es hoy, con sus informaciones que se difunde instantáneamente, sus capitales que se desplazan cada vez más rápido y sus fronteras ampliamente abiertas, la política ya no jugaría más que un papel anecdótico y que ya no podría expresar una voluntad, porque el poder pronto estaría compartido, diluido, disperso en red; porque las fronteras estarían totalmente abiertas y los hombres, los capitales y las mercancías circularían sin obedecer a nadie.

Pero la política retorna. Retorna por todas partes en el mundo. La caída del Muro de Berlín pareció anunciar el fin de la Historia y la disolución de la política en el mercado. Dieciocho años después, todo el mundo sabe que la Historia no ha terminado, que siempre es trágica y que la política no puede desaparecer porque los hombres de hoy sienten una necesidad de política, un deseo de política como rara vez se había visto desde el fin de la segunda guerra mundial.

La necesidad de política tiene por corolario la necesidad de nación. La nación también había sido condenada. Pero aquí está de nuevo, para responder a la necesidad de identidad frente a la mundialización, vivida como una empresa de uniformización y mercantilización del mundo en la que ya no quedaría lugar para la cultura y para los valores del espíritu. Quizá la inquietud es excesiva, pero es bien real y expresa una necesidad de identidad muy fuerte. Por todas partes la he encontrado en esta campaña; en todas partes me han hablado de ella gentes de toda condición.

Pero la nación no es sólo la identidad. Es también la capacidad de estar juntos para protegerse y para actuar. Es el sentimiento de que no se está solo para afrontar un futuro angustioso y un mundo amenazante. Es el sentimiento de que, juntos, se es más fuerte, y podremos hacer frente a lo que, solos, no podríamos afrontar.

Yo he querido volver a poner la voluntad política y Francia en el corazón del debate político. La voluntad política y la nación están siempre para lo mejor y para lo peor. El pueblo que se moviliza, que se convierte en una fuerza colectiva, es una potencia temible que puede actuar tanto para lo mejor como para lo peor. Hagamos las cosas de manera que sea para lo mejor. Conjuraremos lo peor respetando a los franceses, manteniendo nuestros compromisos, respetando la palabra dada. Conjuraremos lo peor haciendo que la moral retorne a la política.

No me da miedo la palabra “moral”. Desde mayo de 1968 no se podía hablar de moral. Era una palabra que había desaparecido del vocabulario político. Hoy, por primera vez en decenios, la moral ha estado en el corazón de la campaña presidencial.

Mayo del 68 nos había impuesto el relativismo intelectual y moral. Los herederos del 68 habían impuesto la idea de que todo vale, de que no hay ninguna diferencia entre el bien y el mal, entre lo verdadero y lo falso, entre lo bello y lo feo. Habían querido hacernos creer que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos alumnos, que no había diferencias de valor y de mérito. Habían querido hacernos creer que la víctima cuenta menos que el delincuente, y que no puede existir ninguna jerarquía de valores. Habían proclamado que todo está permitido, que la autoridad había terminado, que las buenas maneras habían terminado, que el respeto había terminado, que ya no había nada que fuera grande, nada que fuera sagrado, nada admirable, y tampoco ya ninguna regla, ninguna norma, nada que estuviera prohibido. Recordad el eslogan de Mayo del 68 en las paredes de la Sorbona: “Vivir sin obligaciones y gozar sin trabas”.

Así la herencia de Mayo del 68 ha liquidado a la escuela de Jules Ferry en la izquierda francesa, que era una escuela de la excelencia, del mérito, del respeto, del civismo; una escuela que quería ayudar a los niños a convertirse en adultos y no a seguir siendo niños grandes, una escuela que quería instruir y no infantilizar, porque había sido construida por grandes republicanos que tenían la convicción de que el ignorante no es libre. Pero la herencia de Mayo del 68 ha liquidado esa escuela que transmitía una cultura común y una moral compartida, cultura y moral gracias a las que todos los franceses podían hablarse, comprenderse, vivir juntos.

La herencia de Mayo del 68 ha introducido el cinismo en la sociedad y en la política. Han sido precisamente los valores de Mayo del 68 los que han promovido la deriva del capitalismo financiero, el culto del dinero-rey, del beneficio a corto plazo, de la especulación. El cuestionamiento de todas las referencias éticas y de todos los valores morales ha contribuido a debilitar la moral del capitalismo, ha preparado el terreno para el capitalismo sin escrúpulos y sin ética, para esas indemnizaciones millonarias de los grandes directivos, esos retiros blindados, esos abusos de ciertos empresarios, el triunfo del depredador sobre el emprendedor, del especulador sobre el trabajador.

Los herederos de Mayo del 68 han degradado el nivel moral de la política. Todos esos políticos que reivindican la herencia de Mayo del 68, dan al prójimo lecciones que jamás se aplican a sí mismos, quieren imponer a los demás comportamientos, reglas, sacrificios que jamás se imponen a sí mismos. Proclaman: “Haced lo que yo digo, no hagáis lo que yo hago”. Ésa es la izquierda heredera de Mayo del 68, la que está en la política, en los medios de comunicación, en la administración, en la economía. La izquierda que le ha tomado gusto al poder, a los Privilegios. La izquierda que no ama a la nación porque no quiere compartir nada. Que no ama a la República porque no ama la igualdad. Que pretende defender los servicios públicos, pero que jamás veréis en un transporte colectivo. Que ama tanto la escuela pública, que a sus hijos los lleva a colegios privados. Que dice adorar la periferia, pero que se cuida muy mucho de vivir en ella. Que siempre encuentra excusas para los violentos, a condición de que se queden en esos barrios a los que ella, la izquierda, no va jamás. Esa izquierda que hace grandes discursos sobre el interés general, pero que se encierra en el clientelismo y el corporativismo. Que firma peticiones y manifiestos cuando se expulsa a algún “okupa”, pero que no aceptaría que se instalaran en su casa. Que dedica su tiempo a hacer moral para los demás, sin ser capaz de aplicársela a sí misma. Esa izquierda, en fin, que entre Jules Ferry y Mayo del 68 ha elegido Mayo del 68, es la que condena a Francia a un inmovilismo cuyas principales víctimas serán los trabajadores, los más modestos, los más pobres.

Ésa es la izquierda que desde Mayo del 68 ha renunciado al mérito y al esfuerzo, que ha dejado de hablar a los trabajadores, de sentirse concernida por la suerte de los trabajadores, de amar a los trabajadores; porque el valor trabajo ya no forma parte de sus valores, porque su ideología ya no es la de Jaurès o la de Blum, que respetaban a los trabajadores, sino que ahora la ideología de la izquierda es la del reparto obligatorio del trabajo, la de las 35 horas, la del asistencialismo. La crisis del trabajo es ante todo una crisis moral, y en ella la herencia de Mayo del 68 tiene una enorme responsabilidad. Yo quiero rehabilitar el trabajo, quiero devolver al trabajador el primer lugar en la sociedad.

La herencia de Mayo del 68 ha debilitado la autoridad del Estado. Esos herederos de los que en Mayo del 68 gritaban “CRS = SS”, toman sistemáticamente partido por los violentos, los alborotadores y los estafadores contra la policía. Lo hemos visto tras los incidentes de la Estación del Norte. En lugar de condenar a los violentos y de apoyar a las fuerzas del orden y su difícil trabajo, no se les ha ocurrido nada mejor que esta frase, que merecería ser inscrita en los anales de la República: “Es inquietante constatar que se ha abierto una fosa entre la policía y la juventud”. Como si los vándalos de la Estación del Norte representaran a toda la juventud francesa. Como si fuera la policía la que estaba actuando mal, y no los violentos. Como si los violentos hubieran destrozado todo y saqueado los comercios para expresar una revuelta contra una injusticia. Como si el hecho de ser jóvenes lo excusara todo. Como si la sociedad fuera siempre culpable y el delincuente siempre inocente. Ésos son los herederos de Mayo del 68, que denigran la identidad nacional, que atizan el odio a la familia, a la sociedad, al Estado, a la nación, a la República.

En estas elecciones se trata de saber si la herencia de Mayo del 68 debe ser perpetuada o si puede ser liquidada de una vez por todas. Yo quiero pasar la página de Mayo del 68. Pero tiene que ser más que un gesto. No hay que contentarse con poner banderas en los balcones el 14 de julio y cantar la Marsellesa en vez de la Internacional en los mítines del Partido Socialista. No se puede decir que se desea el orden y tomar sistemáticamente partido contra la policía. No es posible seguir denunciando la “provocación” y el “Estado policial” cada vez que la policía intenta hacer respetar la ley. No se puede decir que uno apuesta por el valor del trabajo y, al mismo tiempo, generalizar las 35 horas, seguir cargándolo con impuestos y estimular la mentalidad del asistido, del que cobra del Estado para no trabajar. No se puede decir que se desea obstaculizar las deslocalizaciones y al mismo tiempo rechazar cualquier experimentación del IVA social, que permite financiar la protección social con las importaciones. No es posible proclamar grandes principios y negarse a inscribirlos en la realidad. Yo propongo a los franceses romper realmente con el espíritu, con los comportamientos, con las ideas de Mayo del 68, con el cinismo de Mayo del 68.

Propongo a los franceses devolver a la política la moral, la autoridad, el trabajo, la nación. Les propongo reconstruir un Estado que haga realmente su trabajo y que, en consecuencia, domine las feudalidades, los corporativismos y los intereses particulares. Les propongo rehacer una República una e indivisible contra todos los comunitarismos y todos los separatismos. Les propongo reedificar una nación que de nuevo esté orgullosa de sí misma.

Al poner sistemáticamente los derechos por encima de los deberes, los herederos de Mayo del 68 han debilitado la idea de ciudadanía. Al denigrar la ley, el Estado y la nación, los herederos de Mayo del 68 han favorecido el crecimiento del individualismo. Han incitado a cada cual a no pensar más que en sí mismo y a no sentirse concernido por los problemas del prójimo. Yo creo en la libertad individual, pero quiero compensar el individualismo con el civismo, con una ciudadanía hecha de derechos pero también de deberes.

Quiero derechos nuevos, derechos reales y no virtuales. Quiero un derecho real a un techo, al alojamiento. Un derecho real al cuidado de los hijos, a la escolarización de niños con minusvalías, a la dependencia para los mayores. Quiero el derecho a un contrato de formación para los jóvenes de más de 18 años, y a la formación a lo lago de toda la vida. Quiero el derecho a la caución pública para aquellos que no tienen padres, para los que no tienen relaciones, para los enfermos a los que no se les quiere prestar porque se considera que representan un riesgo demasiado elevado.

Quiero el derecho a un contrato de transición profesional para los que están en paro.
Pero quiero que estos derechos estén equilibrados con los deberes. La ideología de Mayo del 68 habrá muerto cuando la sociedad se atreva a recordar a cada cual sus deberes, cuando en la política francesa se ose proclamar que, en la República, los deberes son la contrapartida de los derechos. Ese día al fin se habrá realizado la gran reforma moral e intelectual que Francia necesita una vez más. Entonces podremos reconstruir sobre cimientos renovados esa República fraternal que es el sueño siempre inacabado, nunca realizado de Francia desde el primer día en que tuvo conciencia de su existencia como nación. Porque Francia no es una raza, no es una etnia, ni sólo un territorio; Francia es un ideal incansablemente perseguido por un gran pueblo que, desde su primer día, cree en la fuerza de las ideas, en su capacidad para transformar el mundo y hacer la felicidad de la humanidad.

Quiero decírselo a los franceses: el pleno empleo, el crecimiento, el aumento del poder adquisitivo, la revalorización del trabajo, la moralización del capitalismo, todo eso es necesario y es posible. Pero eso no son más que medios que deben ser puestos al servicio de una cierta idea del hombre, de un ideal de sociedad donde cada cual pueda encontrar su lugar, donde la dignidad de todos y cada uno sea reconocida y respetada”.

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La cocina peruana y las industrias culturales

A continuación reproducimos un interesante texto sobre la posición de la cocina peruana dentro o fuera de las llamadas industrias culturales, a propósito del seminario de industrias culturales que organiza la Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales. El texto fue tomado del blog de Roberto Bustamante.

La cocina peruana y las industrias culturales

(lamentablemente no podré asistir al próximo seminario sobre industrias culturales, organizado por la red para el desarrollo de ciencias sociales. igual quiero lanzar algunos comentarios que me parecen pertinentes).

en la presentación de dicho seminario se define y (no) se discute la idea “oficial” de las industrias culturales (y más bien se toma como punto de partida lo que la unesco dice sobre industrias culturales). según la unesco, uno de las condiciones necesarias para definir qué es industria cultural o no es la propiedad intelectual de la obra. así, por ejemplo, la comida tradicional escaparía a la discusión.


gastón acurio, gran responsable por el (re)lanzamiento de la cocina popular peruana (foto de el comercio)

evidentemente, si el debate sobre las industrias culturales pasa por el reconocimiento, protección y valorización de los derechos de propiedad intelectual (individuales y/o colectivos), toda la tradición culinaria local/regional/nacional quedaría fuera de tal campo. citando a maria cándida ferreira de almedia en su artículo “la comida en los tiempos de la globalización: la arepa se (trans)viste de hamburguesa” (ver aquí):

El concepto de “industria cultural”, con el cual se clasifica los medios de producción de objetos tenidos como “artísticos”, tales como libros, filmes, música, excluye los otros productos que también poseen carácter cultural, como por ejemplo los de la industria alimenticia. La comida y su industria reflejan y forman parte de las transformaciones simbólicas y sociales que atraviesan las sociedades. Consumir ciertos alimentos está de moda, por diferentes motivos como la salud y el estatus. Consumirlos contribuye a que quienes los consumen se sientan como formando parte de una comunidad que se organiza imaginariamente.

esto, definitivamente, en el perú es un problema. en los últimos años hemos visto un renacimiento de la comida peruana desde muchos lados. no solamente la comida como alta cocina, sino, sobre todo como comida tradicional. se publican anualmente decenas de libros recogiendo recetas “populares”, “tradicionales”. programas de televisión, donde se asiste a huariques y lugares escondidos, generalmente conocidos por pocos. blogs. se habla incluso de un efecto gastón (por gastón acurio), donde cocineras populares han saltado al éxito económico y reconocimiento social al aparecer en el programa que conduce dicho chef (el caso más emblemático es el de isabel quispe aquino, la mejor preparadora de parihuelas del mundo: puede leerlo aquí, aquí o aquí).

la comida peruana además ha abierto/generado/promovido/recuperado ciertas sensibilidades perdidas. mucho a partir de este salto a la cultura de masas a través de la televisión y medios escritos, hay mayor orgullo y cuidado por lo que se come diariamente: el sabor, la sazón. unos a otros se recomiendan lugares que nadie más conoce. a los extranjeros les hablamos con orgullo de nuestra comida, del cebiche, de la jalea de mariscos, de nuestro chifa. decimos que somos un pueblo gustoso de lo que comemos. y si la memoria no me falla, justamente el promotor de la campaña el perú es súper (de la firma maccann-erickson), decía que el peruano “habla de la comida antes de la comida, durante la comida y luego de la comida” (en entrevista realizada por josé gabriel chueca -si alguien recuerda la fecha, se lo agradeceré-). ha sido, por lo visto, un promotor de identidad y de orgullo.

lo interesante es que no existan políticas desde el estado por promover su desarrollo y cuidarla. ya vimos, por ejemplo, el problema que existió con el suspiro a la limeña y una empresa chilena que lo quiso registrar. ¿cuántas escuelas de cocina peruana existen en el perú? ¿qué estamos haciendo para promover y transmitir las recetas tradicionales peruanas? ¿hay algún registro o base de datos pública de restaurantes? ¿un observatorio en lima, que diga cuánta plata generan, cuántas personas trabajan? ¿es posible promover como marca la comida peruana? ¿posicionarla en el mundo? y no estamos aquí refiriéndonos a algún chauvinismo, ojo. sino, justamente a promover industrias, empresas, basadas en conocimientos tradicionales y populares.

da para largo esto, y era un primer comentario (que podría convertirse en artículo). ya comentaré luego otros puntos sobre el propio seminario (cuando me vaya enterando más sobre los temas que se discuten)

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