¿Los blancos solo pecan? por Víctor Vich

Cuando durante la campaña presidencial sus adversarios etiquetaron a Lourdes Flores como la “candidata de los ricos” no solo se referían a las vinculaciones de su partido con los intereses económicos de los más poderosos sino también a rasgos culturales de honda importancia en el Perú. El mensaje implícito era que Lourdes representaba algo muy especial de la comunidad nacional. Por mi parte, entendía que su grupo incluye a quienes se han apropiado de las playas públicas de Lima y han construido en ellas sólidas fortalezas medievales; a los propietarios de restaurantes y discotecas cuyas puertas están cerradas para un gran sector de la población; a personajes (a pesar de sus pleitos) como Antero Flores Araoz, quien sostuvo que “las vicuñas no pueden opinar sobre el TLC.”  En fin, la candidata terminaba asociada con una ideología racista ejemplificada por aquellos a los que, por ejemplo, les parece inconcebible bañarse con sus empleadas domésticas en una misma piscina.

La noticia de que Lourdes Flores ha sido nombrada rectora de una universidad del país podría llamar la atención por muchas razones, pero sobre todo porque el dueño de la misma es nada menos que Raúl Diez Canseco, personaje que para una parte de las clases altas, al igual que Luis Bedoya de Vivanco, solo cometió “un pecadillo” en su carera pública. Ello a pesar de que el antiguo socio de aquella universidad era nada menos que Carlos Bologna. Pero lo que quiero resaltar aquí es que la condescendencia permanente de Lourdes Flores Nano para censurar la corrupción exhibe una evidente complicidad de “raza” y de “clase”.

Los periodistas han señalado los continuos coqueteos de Lourdes con el fujimorisimo pero lo cierto es que sus puntos ciegos exceden ampliamente su actitud hacia aquel régimen. Lourdes no censuró con la debida fuerza a su padre por su actitud racista (debió haber entendido el asunto como un problema cultural que excedía a su padre ya que éste solo reproducía una vergonzosa ideología establecida), ni se desmarcó de Luis Bedoya de Vivanco como debió hacerlo, atacando firmemente la corrupción montesinista, y ahora, lo que es peor, ella aparece –al parecer, “inocentemente”- junto a quien representa uno de los lados más grotescos de la política peruana: el empresario criollo que quiere manejar lo público con los peores estilos de lo privado.

Pereceríamos entonces que nos encontramos ante la versión light de la famosa frase de Oscar R. Benavides: “Para mis amigos todo, para mis enemigos la ley” (que, a su vez, viene de otra de un famoso político italiano: “ con mis enemigos la ley se cumple; con mis amigos, se interpreta”). No se puede leer, entonces, la posición de Lourdes Flores si no es desde el racismo y la solidaridad de clase. Siempre se ha afirmado que ella no sabe hacer alianzas políticas puesto que, de alguna u otra manera, son sus compañeros los que han terminado por perjudicarla. No es cierto. El problema no son “los otros”. Es ella misma, ella solita, por su vergonzosa complicidad -consciente o inconsciente- con buena parte de lo más retrógrado de este país.

1 comentario »

  1. Patrulla Juvenil said,

    Octubre 10, 2006 @ 15:31

    El escarnio como catarsis de un zurdo trasnochado

    Seiko Ibáñez Yagui
    Martín Muñante Velásquez

    Para algunos sectores políticos, en nuestra opinión equivocados y desfasados frente a nuestra realidad y a la del mundo, buscaron mostrar en la pasada campaña presidencial, sus abyectos métodos de guerra sucia, tildando absurdamente en ese entonces a Lourdes Flores como la candidata de los ricos, a lo que también se añade hoy, sin motivación política aparente, la desubicada y errada apreciación de un investigador que, aburrido de su anonimato periodístico, busca notoriedad en función de asignar adjetivos de manera insostenible y falaz, a quien hoy representa un importante sector de la opinión política.

    Las inverosímiles, infundadas y kafkianas afirmaciones por las cuales se tilda de racista y de responder intereses de una clase social determinada, no son mas que el producto de un profundo desconocimiento de la verdadera composición social de un partido político con más de cuarenta años en el escenario público y que, conjuntamente con otros grupos de peruanos con verdadera vocación democrática enfrentaron en numerosas ocasiones a regímenes corruptos, totalitarios y dictatoriales, que algunos pseudo pensadores trasnochados hoy añoran.

    Los verdaderos partidos políticos democráticos - para amargura de quienes aun creen que el comunismo del dictador Fidel Castro y de su sucesor Chávez, serán la pronta solución de los problemas de América Latina - componen una fusión de distintos orígenes, estratos sociales heterogéneos y personas que provienen de todas las regiones del país, quienes pretenden crear una sociedad integrada con justicia social en búsqueda del bien común, lo cual es completamente opuesto a una visión racista y de clase con los cuales pretende etiquetar, el investigador social, a todo aquel líder que no comulgue con sus pareceres.

    Por si lo dicho no fuera poco, el investigador critica el nombramiento de Lourdes Flores como rectora de una universidad privada sin el requisito de elecciones, ignorando lo dispuesto en el Decreto Legislativo 882 referido a la inversión privada en la educación. Lo cierto es que su presencia en la universidad peruana, inquieta y sobresalta a estos anquilosados investigadores de trillado repertorio, puesto que saben que su actuación permitirá que este foro de conocimiento abra aún mas sus horizontes y en consecuencia es muy probable que las ideas, como las del investigador, no sean tomadas más en cuenta que para los cursos de historia ó como buenos ejemplos de lo que no se debe hacer en política.

    Lourdes Flores siempre censuro la corrupción política, pidiendo en su momento que cuando estas situaciones se presentasen fuesen seriamente investigadas, lamentablemente para Vich es difícil comprender que vivimos en un estado de derecho, donde los delitos son investigados por las autoridades competentes y quien determina la inocencia o culpabilidad de las personas que los cometen es el poder judicial y no una asamblea popular.

    Las hipótesis meramente especulativas e infundadas de apego y complicidad con ciertos sectores de nuestra sociedad que practican el racismo y que se consideran una clase distinta; que señala equivocadamente el investigador, no tienen cabida en la personalidad democrática, abierta, socialcristiana, humanista e integradora de Lourdes Flores.

    El investigador de marras pretende descargar sus demonios políticos desviando el tema a la arena racial en un vano intento de confundir al lector y atizar un endémico mal nacional del cual aun no nos desprendemos. No pretenda señor investigador que solo quienes son sus blancos políticos, sean por coincidencia los blancos que expían sus culpas solo con avemarías.

    El problema de este “investigador social” es que consciente o inconscientemente expresa varias hipótesis erradas que nacen mas de un sentimiento visceral inspirado en la paranoia de la desaparición de su ideología política que del rigor científico que deben seguir, sin juicios de valor de por medio para una clara y objetiva interpretación de nuestra realidad.

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