11-S: El fracaso de la memoria por Eduardo González Cueva
Desde su blog, Eduardo González, sociólogo peruano que vive actualmente en Nueva York, ha escrito un texto de reflexión sobre el 11 de setiembre y los lugares de la memoria.
Los lugares donde ha tenido lugar una atrocidad nos sorprenden por su silencio, por el contraste entre la inocencia del escenario y la maldad de los actores. Quien va a Auschwitz -por ejemplo- no puede imaginarse que esa pampa de yerba crecida haya sido un campo de exterminio y ningún intento de modificar el paisaje seria suficiente para que la mente aprehenda un horror tan oceánico.
Por eso, todo intento de monumentalizar la memoria del terror choca con un doble riesgo: el de la insuficiencia, por un lado, y el de la pompa vacua, por el otro. No es sencillo levantar un monumento en un lugar como Auschwitz y -por eso- es tal vez apropiado que la conmemoración se limite a la demostración de los hechos. En Auschwitz, el museo, levantado en las antiguas oficinas administrativas del campo de concentración, muestra a los visitantes, en una sala tras otra, los rastros mudos de la catástrofe: aqui una pila de zapatos viejos que llega hasta el techo, allá, miles de monturas de lentes; aún más allá, detras de una altísima vitrina, una nube gris revela a quien se acerca lo suficiente una montaña de cabello humano.
A unas cuadras de mi oficina -en el sur de Mannhattan- hay un enorme espacio abierto esperando significado. Para quienes alguna vez estuvieron ahí, a la sombra de las torres, en una época que ahora parece normal, es difícil relacionar pasado y presente; los antiguos cañones sombríos de Mannhattan bajo los rascacielos y este inmenso agujero polvoriento bañado por el sol. Se ha iniciado hace ya un buen tiempo la reconstrucción de la zona y -en los debates sobre cómo proceder- se hace evidente el desconcierto de un país que ha fracasado en articular una memoria poderosa sobre el once de setiembre (11-S). (ver artículo completo)

