Septiembre 3, 2006 at 22:33
· Filed under Historia, Cultura
Fuente: El Comercio
Tengo un amigo del Opus Dei con quien intercambio opiniones de vez en cuando, pero eso no significa que yo sea miembro del Opus. Tengo un amigo masón, pero eso no quiere decir que yo sea masón. Tengo muchos amigos hebreos, pero lamentablemente no soy hebreo.
Tengo amigos homosexuales, pero por desgracia soy heterosexual y (como dicen ellos) no sé lo que me he perdido. La curiosidad, los casos profesionales, la simpatía, pueden llevar a contactos de distinto tipo sin que el contacto quiera decir adhesión.
Esto sucedió con Descartes. Su biógrafo Baillet dice que, cuando salieron los manifiestos rosacruces, Descartes intentó a toda costa ponerse en contacto con los que prometían doctrinas secretas. En aquella época, magia o alquimia y ciencias naturales, ocultismo y física iban a la par, y una persona culta estaba autorizada a interesarse por todo. No hay nada extraordinario, por lo tanto, en que Descartes, tras aparecer los manifiestos de los rosacruces en 1614 en Alemania, buscara un contacto con ellos. Lo que sabemos por su biógrafo es que, tras su regreso a París, todos decían que se había convertido en un rosacruz, cosa que no le hacía ninguna gracia.
Read the rest of this entry »
Permalink
Septiembre 3, 2006 at 22:31
· Filed under Observatorio Internacional, Opinión
Fuente: Página/12
Los países de América latina han vivido sin dejar de sentir jamás la mirada del Otro, del más fuerte y hasta a veces, sin más, del Amo, en cualquiera de las formas en que este poder –el que constituye a un país en dominador de otro– se exprese. Hoy, y pareciera que con tanta o más fuerza que nunca, los republicanos y civilizados del Continente se preocupan al ver que varios países no hacen las cosas como deben ser hechas. ¿Qué significa esta expresión? ¿Qué significa decir “como deben ser hechas”? ¿Cómo deben ser hechas las cosas? Las oligarquías, los sectores dirigentes de América Latina, siempre tuvieron una visión lineal de la historia. La historia como tren. El tren de la historia. O nuestros países se subían a él o vegetaban fuera de ese tren, que era nada menos que el del devenir. Es decir, se convertían en países no históricos. O países sin historia. Si un europeo como Martin Heidegger pudo decir, en 1934, en un curso de Lógica, “los negros no tienen historia”, lo dijo por ese motivo: el Espíritu no anidaba en Africa. En Africa la historia no tenía lugar; todo lo que allí ocurría era naturaleza. De aquí que los dirigentes de nuestros países americanos se obstinen en verse presentables ante la mirada del Otro. El Otro es el Imperio de turno. Su marcha es la marcha del tren de la historia. Durante largas décadas todo se hizo en la Argentina para lograr la confianza británica, y hasta europea. Luego –hoy, por ejemplo– la mirada de Estados Unidos. Relaciones carnales, relaciones cheek to cheek, el Otro nos mira. Hay que alinearse. El alineamiento con Estados Unidos es central en la política del poder real en la Argentina de hoy. De aquí la furia y hasta las burlas sobre el Mercosur y la ponderación del ALCA como ese lugar en que el país debe estar.
Read the rest of this entry »
Permalink